Paolo

relatos de pacientes
Paolo - Patient story

Paolo contrajo una grave infección urinaria por una cepa de E.coli resistente a muchos antibióticos. Se necesitaron dos meses y tres ciclos de antibióticos diferentes para que la infección de Paolo respondiera al tratamiento. Nadie sabe dónde contrajo Paolo la infección.

Paolo es un catedrático de 55 años y vive en Roma, Italia. En agosto de 2010, Paolo efectuó un viaje en solitario en lancha a Ponza, una pequeña isla italiana. Cuando llegó a Ponza experimentó síntomas de una infección de las vías urinarias, pero no le prestó demasiada atención en ese momento porque supuso que los síntomas podían deberse a la deshidratación provocada por el calor estival.

Sin embargo, al cabo de un tiempo comenzó a sentir fiebres y escalofríos y los síntomas de infección de las vías urinarias se intensificaron. Consultó con su cuñado, que es médico y se encontraba de vacaciones en Ponza. Este le indicó que tomara ciprofloxacino, una fluoroquinolona que es uno de los antibióticos empleados con mayor frecuencia para el tratamiento de infecciones de las vías urinarias. El ciprofloxacino puede administrarse por vía oral, de manera que es fácil de tomar y, habitualmente, es eficaz para el tratamiento de las infecciones de las vías urinarias. Su enfermedad no mejoró durante los tres días posteriores y la fiebre no remitió. Pese a ello, continuó el tratamiento con ciprofloxacino durante una semana o más, con la esperanza de recuperarse lo suficiente como para retornar en lancha a Roma y someterse a una exploración y un análisis más completos.

Paolo se encontraba en la isla de Ponza, donde no era posible someterse a análisis de orina que permitieran determinar con precisión los antibióticos adecuados para tratar el microbio. Sabía que sería importante conocer los resultados de la prueba de orina para que un médico le recetara el antibiótico correcto.

Como temía ponerse muy enfermo durante el retorno en lancha a Roma, su cuñado le acompañó. Al llegar al continente, inmediatamente acudió a un hospital importante de Roma en el que se le realizó una prueba de orina y una exploración clínica, que confirmó que sufría una complicada infección de las vías urinarias. También se observó que presentaba hiperplasia de próstata, probablemente la causa de la infección.

La prueba demostró que sufría una infección por una bacteria denominada Escherichia coli (E. coli), que producía una betalactamasa de espectro extendido (BLEE) y resistente a muchos antibióticos, incluido el ciprofloxacino. Los resultados de los análisis demostraron que los únicos antibióticos a los que respondía la E. coli de Paolo eran la amoxicilina/ácido clavulánico, la combinación trimetoprima-sulfametoxazol, la fosfomicina y, por último, una clase de antibióticos de última generación denominados carbapenémicos. Paolo no podía tomar trimetoprima-sulfametoxazol, que es un agente antibacteriano oral, por ser alérgico al mismo. Los carbapenémicos solo pueden administrarse por vía intravenosa, lo que supone pasar un tiempo hospitalizado. De este modo, se le recetó amoxicilina/ácido clavulánico, que tomó por vía oral durante cuatro semanas. Mejoró, pero, cuatro días después de suspenderse el tratamiento, volvió a experimentar fiebre y síntomas de infección de las vías urinarias.

Entonces llamó a un amigo, un especialista en enfermedades infecciosas, que le indicó que tomara fosfomicina oral en una dosis adecuada para su infección. La tomó durante 21 días. Los síntomas desaparecieron y su salud es buena desde entonces.

Comentario: notas sobre el caso

Mientras estaba de vacaciones, Paolo contrajo una infección de las vías urinarias complicada con una cepa de E. coli que producía una betalactamasa de espectro extendido (BLEE). Las BLEE son enzimas producidas por las  bacterias, en particular E. coli Klebsiella pneumoniae, resistentes a la mayoría de los antibióticos β-lactámicos, como las penicilinas, las cefalosporinas y el aztreonam. Se observó que la E. coli de Paolo era sensible únicamente a la amoxicilina/ácido clavulánico, a la combinación trimetoprima-sulfametoxazol, a la fosfomicina y a los carbapenémicos, un tipo de antibióticos de última generación que constituyen el tratamiento de elección para las bacterias que generan BLEE.

 

Las consideraciones importantes que deben tenerse en cuenta en este caso son que Paolo había contraído una infección extrahospitalaria con una E. coli muy resistente. En particular, su E. coli era resistente a las fluoroquinolonas, una clase de antibióticos que también pueden tomarse por vía oral para el tratamiento de infecciones de las vías urinarias, en particular las más complicadas.

Los carbapenémicos, a los que su E. coli era sensible, son los antibióticos preferentes en pacientes con infecciones provocadas por bacterias que producen BLEE. Además de los carbapenémicos, que se administran por vía intravenosa y requieren algún tipo de hospitalización, solo existe un número limitado de antibióticos eficaces contra su infección y muy pocos que hubiera podido tomar por vía oral.

Además, era alérgico a uno de ellos, trimetoprima-sulfametoxazol. El antibiótico que Paolo tomó finalmente era amoxicilina-ácido clavulánico, que se le administró por vía oral. Este antibiótico puede mostrarse eficaz en el laboratorio, pero no lo es en realidad contra las E. coli que producen BLEE para el tratamiento de seres humanos. Por ello si bien parecía que mejoraba durante el tratamiento con amoxicilina-ácido clavulánico, la infección no se erradicó y sufrió una recidiva repentina después del ciclo de terapia.

Es preocupante que estas bacterias tan resistentes se estén extendiendo en la sociedad y que provoquen infecciones en pacientes que no están en contacto con hospitales. Se constata en todo el mundo que las bacterias productoras de BLEE son la causa de infecciones extrahospitalarias y, con mucha frecuencia, de infecciones de las vías urinarias. Es importante efectuar el tratamiento con el antibiótico correcto, dado que estos tipos de bacterias muy resistentes pueden agravar la enfermedad y provocar un desenlace peor. Un consejo importante para los pacientes es que es preciso recetar el antibiótico correcto para el tratamiento. Por lo tanto, es necesario consultar a un médico y efectuar análisis microbiológicos.