Lill-Karin

relatos de pacientes

Me llamo Lill-Karin: soy una maestra jubilada de 66 años, con tres hijos mayores y cinco nietos.

Desde que murió mi marido vivo sola y mis aficiones son la lectura, la costura, la poesía y los viajes.

He viajado a la India en varias ocasiones pero nunca había estado en Kerala; en 2010 organicé un viaje alojándome en casa de una familia local.

Mis planes no tardaron en irse al garete. Mi huésped me recogió en el aeropuerto pero, sin haber tenido tiempo ni para avistar la ciudad, su coche colisionó con un camión. Sufrí una fractura considerable en una pierna y fui  transportada rápidamente a un hospital en una  ambulancia.

Tras ingresar en el hospital, pasé dos días en  una cama de plástico en  una gran  habitación, rodeada de enfermos. Cada día  me entregaban un recipiente con agua pero, debido a la pierna rota, no podía moverme ni para lavarme ni para cambiarme la ropa, solo podía permanecer tumbada, bajo el calor.

Finalmente, me trasladaron a una habitación reservada y me implantaron una prótesis de cadera. En la India es la familia quien por lo general se hace cargo de una persona hospitalizada, por lo que ni médicos ni enfermeras me dedicaron demasiada atención. Esas semanas me sentí muy sola, con mi huésped como única compañía, pero en último término me dieron permiso para volver a mi casa.

Cuando volví a Noruega, ingresé directamente en el hospital. Me aislaron en una habitación especial y todos mis visitantes estaban obligados a llevar  ropas protectoras.

Los médicos descubrieron la presencia en la orina de una bacteria resistente a los antibióticos, originada en una sonda que me colocaron durante la operación en la India. No presentaba síntomas de infección, pero durante varias semanas me encontré en pésimo estado.

Acababa de nacer  un bebé en  mi familia y mis parientes temían contagiarse si me visitaban. También me perdí bodas y bautizos. Sobrellevar la soledad fue duro, me embargó el desánimo y estaba extremadamente aislada.

También temía que la herida de la operación se infectase porque aún no había cerrado. Llegué a pensar si saldría viva de todo ello.
Afortunadamente, en la actualidad estoy plenamente recuperada y he superado la infección, pero durante bastante tiempo la simple idea de coger un resfriado o algo peor me aterraba. Durante el tiempo que permanecí en el hospital comprendí lo importante que es observar una higiene escrupulosa, desinfectarse las manos con jabón y limpiar la casa con productos para combatir los microbios. Fue una experiencia horrible, pero no me quitó las ganas de viajar: ya estoy planeando otro viaje a Kerala. Esta vez confío en llegar a ver el país, y no solo el hospital.

Comentario: notas sobre el caso

Durante su estancia en la India, Lill-Karin fue sometida a cirugía ortopédica y a tratamiento antibiótico profiláctico con linezolid. La ingresaron en un hospital noruego con una infección de orina producida por una variante de la bacteria Klebsiella pneumoniae resistente a varios antibióticos. Se pensó que la bacteria había colonizado la orina por  una sonda que se le había colocado durante la operación a la que fue sometida en la India.

La bacteria solo respondió a un antibiótico, la colistina. Se mostró resistente a todos los antibióticos aplicados a continuación: todos los betalactámicos (penicilinas y cefalosporinas, los carbapenémicos y aztreonam), los aminoglucósidos, las fluoroquinolonas (por ejemplo ciprofloxacina), trimetoprima/sulfametoxazol y tigeciclina.

Se observó que la cepa de K. pneumoniae producía la enzima carbapenemasa. El análisis molecular demostró que la cepa contenía in gen responsable de la producción de metalobetalactamasa Nueva Delhi (NDM-1), una carbapenemasa nueva. Este gen, que ha sido localizado en muchas bacterias y se ha propagado por todo el mundo, contribuye a que las bacterias que los portan sean resistentes a muchos antibióticos, hasta el punto de que escasean o no existen antibióticos para el tratamiento. En el caso de esta paciente, la bacteria solo era sensible a colistina, un antibiótico que debe administrarse por vía intravenosa y que puede ser tóxico.

Se ha registrado en todo el mundo un incremento de la presencia de estas bacterias multirresistentes, que pueden cruzar las fronteras entre países y a menudo se propagan a través de pacientes transferidos de un sistema sanitario a otro. Es muy importante que los facultativos se mantengan alerta con el fin de determinar aquellos casos de pacientes portadores de bacterias resistentes a tales antibióticos. Aunque este tipo de resistencia es infrecuente en Escandinavia, muchos otros casos observados en Europa se han relacionado  con hospitalizaciones en el extranjero.